Tom Collins, el más sencillo de los cócteles con ginebra

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La historia del Tom Collins, uno de los cócteles con ginebra más famosos y adorados del mundo, tiene esa parte de mito que enamora con solo conocerla. En principio, recibe el nombre de su creador John Collins, que al parecer usaba la ginebra neerlandesa Old Tom para su elaboración. La fusión de ambos nombres propios dio pie a un combinado que une 50 ml de ginebra, 100 ml de zumo de limón, 100 ml de soda, una cucharada de azúcar y hielo. Al parecer, la leyenda del viejo Collins puede que no sea del todo exacta, puesto que historiadores norteamericanos datan la creación del trago a mediados del siglo XIX en tierras de Estados Unidos, sin padre confirmado (aunque aparecía en un manual para ‘bartenders’ datado en 1876).

Dentro del mundo de los cócteles, el Tom Collins está categorizado como uno de los más sencillos de cuantos se pueden hacer con ginebra. La culpa de ello la tiene el hecho de que no es necesario el uso de coctelera, ya que la mezcla de los ingredientes se puede hacer directamente en el vaso que se va a utilizar para servir. Lo ideal es usar un vaso parecido al de tubo, pero con la boca más ancha. De hecho, el vaso ideal para servirlo se conoce desde hace muchos años como vaso Collins y se identifica perfectamente por su forma ancha pero estilizada. No obstante, en caso de no tenerlo a mano, cualquier vaso largo servirá.

Para elaborarlo, se comienza por unir el zumo de limón y el azúcar, a los que se le añade la ginebra. En este caso, recomendamos nuestra ginebra 100% natural RainGin, elaborada con botánicos certificados 100% ecológicos. Para finalizar, el cóctel se remata con un poco de soda y el hielo, lo que le convierte en una bebida refrescante que es ideal para disfrutar con el buen tiempo, pero apta para cualquier época del año.

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